Cambio climático, desigualdad socioespacial y crecimiento urbano: los desafíos que aborda el Magíster en Procesos Urbanos Sostenibles UdeC
24 de agosto de 2026
Imagen aérea del Humedal Rocuant-Andalién, crédito: Ladera Sur
El Magíster en Procesos Urbanos Sostenibles UdeC, un programa para abordar los desafíos de la planificación urbana, el cambio climático y el territorio.
El postgrado de la Universidad de Concepción busca formar profesionales capaces de articular conocimientos especializados y conducir procesos urbanos complejos, incorporando las dimensiones ambientales, sociales, económicas y territoriales en la toma de decisiones.
“Las ciudades del futuro, aunque no lo crean, son ahora. Nosotros somos parte del futuro de algún pasado y también somos el pasado de lo que viene. Por lo tanto, es relevante lo que hacemos hoy para poder entender y mejorar, la calidad de vida de las personas en el futuro y cuando pensamos en el futuro no es algo tan abstracto, sino que podemos pensar en nuestros hijos, en nuestros nietos”. Con estas palabras la directora del Magíster en Procesos Urbanos Sostenibles, Paulina Espinosa, comenzó la charla “Construyendo las Ciudades del Futuro”.
En la XIII Feria Virtual de Postgrado, la arquitecta y docente de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía, abordó los desafíos que enfrentan actualmente los territorios y la necesidad de modificar la manera en que se planifican las ciudades frente al cambio climático, los riesgos, la crisis ecológica y la desigualdad socioespacial.
Durante su presentación Espinosa planteó que las decisiones que se toman en el presente inciden directamente en los futuros posibles de las ciudades. En este contexto, cuestionó si los territorios están siendo preparados para responder a las transformaciones contemporáneas o si continúan planificándose a partir de categorías desarrolladas durante el siglo XX.
En el caso de Chile, la directora vinculó estos desafíos con vulnerabilidades asociadas a terremotos, tsunamis, sequías, escasez hídrica, inundaciones e incendios, además de las presiones que determinadas actividades económicas ejercen sobre los territorios. Como ejemplos recientes, mencionó las inundaciones en Angol y los incendios registrados en Penco y Tomé.
Cambiar el enfoque de la planificación urbana
Frente a este escenario, uno de los objetivos centrales del Magíster en Procesos Urbanos Sostenibles es promover un cambio de enfoque en la manera de abordar los problemas urbano-territoriales. Esto implica, explicó Espinosa, pasar de “controlar la naturaleza” a diseñar considerando sus dinámicas; de proyectos aislados a la comprensión de sistemas territoriales; de reaccionar frente a una emergencia a anticipar lo que puede ocurrir, y de soluciones universales a respuestas situadas en las características de cada territorio.
Esta perspectiva se relaciona con una comprensión de las ciudades como sistemas donde distintas problemáticas están conectadas. El cambio climático, por ejemplo, no constituye un fenómeno separado de la vida cotidiana, sino que puede afectar directamente las viviendas, los lugares de trabajo y las condiciones en que las personas habitan un territorio. Por ello, la directora sostuvo que no basta con formar especialistas capaces de intervenir en una sola dimensión, sino que se requieren profesionales que comprendan procesos urbanos complejos, trabajen interdisciplinariamente y puedan transformar ese conocimiento en propuestas implementables.
Para la directora, la interdisciplinariedad constituye uno de los componentes centrales de la propuesta formativa del programa. Espinosa explicó que el Magíster reúne profesionales de distintas áreas vinculadas a la planificación territorial, entre ellas arquitectura, ciencias ambientales, sociología, antropología y administración pública.
Del conocimiento ambiental a las decisiones sobre el territorio
Uno de los ejemplos desarrollados durante la charla fue la presentación de un plan de ordenamiento territorial y medioambiental, liderado por Paulina Espinosa, en torno al Humedal Urbano Rocuant-Andalién. La experiencia permitió mostrar cómo información proveniente de las ciencias ambientales puede incorporarse al diseño urbano y transformarse en información relevante para la toma de decisiones en materia de planificación territorial.
La propuesta considera, entre otros aspectos, la lectura de las ciudades en múltiples escalas y la integración de dimensiones ambientales, sociales, económicas y territoriales. También plantea avanzar desde diagnósticos únicamente descriptivos hacia revisiones críticas y utilizar la gran cantidad de datos que existe para la construcción de escenarios que permitan evaluar alternativas y visualizar futuros posibles.
En el caso del Humedal Urbano Rocuant-Andalién, esto se traduce en distintas iniciativas asociadas a restauración, protección de hábitats, sensibilización, conectividad de los sistemas naturales y decisiones respecto del crecimiento urbano. La experiencia también permitió abordar situaciones concretas de presión urbana, como sectores donde existen problemas de anegamiento asociados a las características del territorio.
Para Espinosa, estos casos muestran que la discusión no debería reducirse a una oposición entre desarrollo y protección ambiental. “Hay maneras, hay un camino técnico”, señaló, reconociendo que existen lugares donde ya no resulta sostenible continuar interviniendo y que, al mismo tiempo, es necesario complejizar la manera en que se toman decisiones sobre el territorio.
Uno de los planteamientos centrales de la charla fue la necesidad de incorporar una dimensión que, a juicio de la directora, ha estado ausente de las discusiones territoriales, la racionalidad ecológica. “Tenemos racionalidades financieras, racionalidades sociales, pero la racionalidad ecológica es algo que está ausente de nuestra toma de decisiones”, sostuvo Espinosa, planteando que esta dimensión debe incorporarse a los proyectos y a las visiones sobre la ciudad.
La discusión adquiere especial relevancia frente a situaciones como las inundaciones. En ese sentido, la protección de los humedales no se aborda únicamente desde su valor ambiental, sino también considerando su relación con los sistemas hídricos y sus funciones de almacenamiento y filtración del agua.
Desde esta perspectiva, la directora mencionó que el programa plantea preguntas que pueden convertirse en problemas concretos de investigación y aplicación, como por ejemplo, cómo adaptar un barrio expuesto a inundaciones sin expulsar a sus habitantes; cómo integrar un humedal a la planificación metropolitana; cómo construir interfaces urbano-rurales afectadas por incendios; cómo articular vivienda, movilidad, espacio público e infraestructura ecológica, y cómo traducir los objetivos climáticos en decisiones territoriales concretas.
Según Espinosa, el Magíster en Procesos Urbanos Sostenibles busca formar profesionales que no necesariamente sepan “un poco de todo”, sino que sean capaces de articular conocimientos especializados y conducir procesos complejos. La propuesta también considera una aproximación crítica a los instrumentos de planificación y las políticas públicas.
Al cierre de la charla, la docente dejó un mensaje para las y los asistentes e interesados(as) en ser parte del programa. “Les dejó hecha la invitación a imaginar las ciudades del futuro, que no significa predecir cómo serán en 20 o 50 años, significa reconocer que existen distintos futuros posibles y que nuestras decisiones actuales favorecen algunos y descartan otros”.